El PP se ha quedado prácticamente solo exigiendo al Gobierno que realice una auditoría integral del sistema de control telemático de órdenes de alejamiento en casos de violencia de género y violencia sexual tras los fallos en las pulseras antimaltrato. Tanto el Gobierno como sus socios parlamentarios han acusado a los de Alberto Núñez Feijóo de buscar “rédito político” con su iniciativa en el Congreso. Algunos, incluso, han llegado a achacarles la crisis de cribados de mamografías del Gobierno andaluz.
Durante el debate, cuyo resultado se conocerá en la votación de este miércoles, el PP ha expuesto una retahíla de las “evasivas” explicaciones de la ministra de Igualdad, Ana Redondo, acerca de los fallos de los dispositivos. “Negaciones, acusaciones muy graves a personas que la avisaron de lo que iba a ocurrir con el cambio de empresa adjudicataria y, sobre todo, con la sustitución de unos dispositivos por unos brazaletes y teléfonos móviles no diseñados específicamente para esta actividad y adquiribles en Aliexprés”, ha señalado la diputada Marta González, quien ha exigido la dimisión de Redondo y ha solicitado al Gobierno que ponga en marcha medidas de mejora después de la realización de una auditoria independiente del sistema evaluando en tiempo real.
“No permitiremos que esta grave negligencia se cierre en falso porque cada pulsera que falló merece respuestas y disculpas. No se puede liderar un ministerio tan sensible desde la opacidad, ocultación y mentira. No se puede esconderse detrás de frases vergonzosas como que ‘ninguna mujer ha sido asesinada’ como si el sufrimiento no tuviera importancia”, ha añadido González desde la tribuna del Congreso, en referencia a las palabras de la propia ministra.
Sin embargo, tanto PSOE y Sumar como las formaciones a la izquierda del tablero político han elevado el tono contra el PP, al que afean sus “mentiras” acerca del funcionamiento y origen de los nuevos dispositivos de protección a las víctimas de violencia de género. Por ejemplo, desde PNV, se han referido al discurso del PP como “un relato de los hechos en los que mezcla datos reales con suposiciones, consecuencias verificables con hechos no constatados y conclusiones obvias con otras más intencionadas, buscando un rédito contrario a la explicaciones que ha dado el Gobierno”. Los peneuvistas están de acuerdo en pedir explicaciones al ministerio pero siempre que estas no se conviertan en “linchamientos políticos”.
También Bildu ha tildado de “relato alarmista” el discurso de la diputada González porque, a sus ojos, “no ha aportado datos y está basado en opiniones y noticias basada en medios”. De hecho, ha afeado al PP que le “importa poco las consecuencias a la salud mental de estas víctimas”. En esta línea se ha movido Junts, que dice estar de acuerdo en que el Gobierno actúe con transparencia, pero en contra de generar desconfianza en el sistema de protección de las víctimas. “El PP trae su cuarta iniciativa sobre los problemas alrededor de las pulseras porque sabe que este tema desgasta al Gobierno y le quieren sustraer el rédito político”.
Los republicanos se han sumado a crítica por las numerosas iniciativas parlamentarias del PP en este asunto. De hecho, la diputada Pilar Vallugera ha reconocido que esta tarde estaba dispuesta a abstenerme en favor de conocer los datos y que, en cambio, decidirá su voto al día siguiente porque, en su opinión, el PP ha usado esta polémica como “arma arrojadiza”, que “crea ansiedad, miedo, preocupación, inseguridad en las mujeres”.
Tanto las dos formaciones del Gobierno, como BNG o Podemos han tratado de poner en evidencia la preocupación del PP por las mujeres tras la “negligente gestión de los cribados del cáncer de mama” por parte de la Junta de Andalucía. “Les esperamos en el parlamento andaluz para que den cuenta de la crisis de mamografías que ha tenido víctimas fatales”, le ha espetado a la popular la diputada socialista Andrea Fernández.
Desde Sumar aseguran que “allá donde gobierna el PP, se dedica a poner en riesgo la salud de mujeres”, y que en Andalucía ha ejercido “una violencia institucional contra las mujeres inaudita”: “Antes de hablar de este tema límpiese la boca”, ha señalado Esther Gil de Reboleño, quien en todo caso exige transparencia a la ministra socialista sobre las pulseras antimaltrato. “El PP busca convertir el dolor de las víctimas en ruido, pero no vamos a mirar a otro lado cuando algo falla”.
Vox, por su parte, ha pedido al PP que sea “valiente”: “Si lo queremos es proteger a las víctimas nos da igual que dimita la ministra, lo que habrá que hacer es suprimir el ministerio de igualdad”. En todo caso, son varias las formaciones que han dejado en el aire su apoyo a la iniciativa popular pendiente de votación en el pleno de este miércoles en el Congreso.
