El pasado martes, el Congreso de los Diputados rechazó tramitar la proposición de ley pactada por PSOE y Junts para delegar las competencias sobre inmigración a la Generalitat de Cataluña. El resultado de la votación no fue una sorpresa, puesto que Podemos había anunciado semanas atrás que utilizaría sus cuatro votos decisivos para rechazar el texto. Pero sí lo fue que los seis diputados de IU, finalmente, votasen a favor, habida cuenta de que la federación llevaba varios días deslizando que la iniciativa le generaba dudas y abriendo la puerta a una abstención o, incluso, a un voto en contra.
Aunque durante el fin de semana IU ya había expresado sus “reservas” sobre la proposición de ley —en palabras de su coordinador federal, Antonio Maíllo—, el lunes por la mañana la federación elevó la apuesta por boca de su portavoz, Eva García Sempere, que dejó públicamente abierta la puerta a que IU rompiera la disciplina de voto de Sumar y se abstuviera o se opusiera a la tramitación. Ese órdago, explican las fuentes consultadas, estaba muy medido y tenía como objetivo presionar a a Junts para que se aviniera a apoyar la iniciativa parlamentaria para la regularización masiva de inmigrantes que se encuentra varada en el Congreso desde hace meses.
Pese a que IU mantuvo esa indefinición durante todo el martes con la esperanza de que la presión hiciera mella en Junts, el PSOE comunicó a lo largo del día a la federación que los independentistas no se movían de su posición de rechazo a reimpulsar la iniciativa sobre regularización. Aún así, IU esperó hasta el último momento para confirmar el sentido de su voto, y las fuentes consultadas explican que durante todo el día se sucedieron las conversaciones para definir cómo posicionarse ante una iniciativa, la de la cesión de las competencias migratorias a la Generalitat, que, en cualquier caso, estaba destinada a ser derrotada en el Congreso por el voto contrario de PP, Vox y Podemos.
Fuentes de IU tachan de “falso” que el texto que se votó fuera “racista”, el argumento sobre el que Podemos cimentó su rechazo al mismo, y ponen el foco en que se trataba tan solo de un cambio de titularidad de las competencias del Estado central a la Generalitat. No obstante, la formación también admite que Junts busca abordar el debate sobre inmigración tan solo desde el punto de vista de la seguridad pública y no desde el de la integración o la extensión de derechos, un enfoque muy duro y que IU no comparte. Pero, con todo y con eso, las fuentes consultadas —conocedoras de las conversaciones y gestiones que tuvieron lugar el martes— explican que terminaron decidiéndose por votar a favor de la toma en consideración del texto fundamentalmente por dos motivos.
En primer lugar, afirman estas fuentes, IU quiso evitar una fractura en el grupo parlamentario de Sumar que hubiera sido de muy hondo calado, mucho más que la que finalmente tuvo lugar. De ese grupo parlamentario, en el que se integra la federación, tan solo terminaron rompiendo la disciplina de voto los dos diputados de Compromís y Chunta Aragonesista. Pero el impacto hubiera sido mucho mayor si a ellos dos se les hubieran unido los seis parlamentarios de IU, así como, al menos, otros dos diputados del sector que responde ante Yolanda Díaz, que según varias fuentes valoraron votar en contra o abstenerse si también lo hacía la federación que lidera Antonio Maíllo.
No dar munición a Podemos
De haberse producido ese escenario, tan solo 16 de los 26 diputados con los que cuenta el grupo parlamentario de Sumar —empezó la legislatura con 31, pero se han escindido cuatro de Podemos y una de Compromís— hubieran seguido la directriz de voto solicitada por Díaz. “Suponía destrozar el grupo parlamentario de Sumar”, valora un dirigente de IU. Y de ahí el segundo motivo que, según las fuentes de la federación consultadas, llevó a IU a tragarse sus dudas y votar a favor de la toma en consideración de la iniciativa: evidenciar una falta de liderazgo de Díaz de ese calibre entre sus propios diputados hubiera entregado una valiosa munición a Podemos.
Ese segundo argumento se entiende tan solo si se comprende el contexto en el que está sumido desde hace meses el espacio a la izquierda del PSOE y las diferentes estrategias de unos y otros. Podemos considera que Sumar es un partido minúsculo cuya única (y menguante) fuerza es Díaz, y no piensan tenerlos en cuenta de cara a ninguna conversación para una alianza. Por ello, los morados quieren que IU rompa con la vicepresidenta y vuelva a pactar con Podemos. Los de Maíllo, no obstante, rechazan esa vía: IU tampoco cree que Díaz sea la líder ideal para unas próximas elecciones, pero se niegan a vetarla y apuestan por intentar atraer a Podemos a una lista unitaria elaborada a través de primarias.
Ese segundo modelo permitiría poner en cuestión el liderazgo de la vicepresidenta, del que IU tampoco está convencida, y daría a Podemos la oportunidad de intentar colocar a Irene Montero al frente de una candidatura de la izquierda alternativa evitando, a su vez, la división en varias listas. Pero, por ahora, las posiciones están alejadísimas, ya que los morados se niegan taxativamente a volver a compartir alianza bajo ninguna circunstancia. Y las fuentes de IU consultadas afirman que, en un escenario como el actual, provocar que el grupo parlamentario de Sumar se partiera en dos el martes pasado hubiera regalado a Podemos la imagen de ruptura con Díaz que los morados buscan.
