A las puertas de la gran tecnópolis andaluza, la movilidad sigue siendo el talón de Aquiles de un éxito empresarial incontestable. Mientras las administraciones estatales siguen sin concretar la llegada del tren de Cercanías al recinto, Málaga TechPark (el antiguo PTA) ha tenido que recurrir … a la tecnología para aplicar una «microcirugía» al caos circulatorio diario.
Su apuesta se llama Málaga TechPark Conecta, una aplicación de coche compartido lanzada hace apenas un mes que ya ha logrado registrar a más de 300 usuarios y consolidar medio centenar de rutas activas.
La iniciativa, impulsada desde la dirección del parque, dependiente de la Consejería de Economía de la Junta de Andalucía, busca paliar los efectos de una saturación viaria crónica. Según han señalado fuentes de la tecnópolis, estas cifras iniciales demuestran «lo rápido que los trabajadores han adoptado la herramienta y el creciente interés por soluciones de movilidad más eficientes».
Sin embargo, el éxito de la aplicación es también el síntoma de una carencia: la de un transporte público masivo capaz de absorber el flujo de una «ciudad» laboral que ya supera los 28.000 trabajadores y las 700 empresas.
Más allá de un grupo de WhatsApp
La herramienta no es un simple tablón de anuncios. Desarrollada por la empresa malagueña TDconsulting, la app profesionaliza el hábito de compartir vehículo. Frente a la improvisación de los grupos de mensajería, este sistema utiliza el correo corporativo para el registro, lo que aporta un extra de seguridad, y emplea algoritmos para cruzar la oferta y la demanda.
Atascos en los accesos al PTA
El sistema sugiere emparejamientos basándose en la ubicación, los horarios y la frecuencia de paso, evitando las fricciones habituales de la coordinación manual. Además, incluye geolocalización de los compañeros de ruta y un sistema de valoración que refuerza la confianza entre los usuarios, que ya pertenecen a un centenar de compañías distintas del recinto.
El incentivo del carril BUS-VAO
El gran atractivo de esta iniciativa no es solo el ahorro de combustible o la reducción de emisiones, la aplicación cuenta con un panel de estadísticas de ahorro de CO2, sino el tiempo. El uso de Málaga TechPark Conecta facilita el cumplimiento de los requisitos para utilizar el carril BUS-VAO en los accesos al parque, operativo en días laborables de 6.30 a 9.30 horas y reservado, según la DGT, a autobuses y turismos con un mínimo de dos ocupantes.
En un contexto donde los accesos por la A-357 y la A-7056 soportan una intensidad media diaria superior a los 25.000 vehículos, convertir conductores solitarios en pasajeros es una estrategia vital. Si las 50 rutas actuales se mantienen estables con una media de dos o tres ocupantes, el parque estaría retirando de la hora punta decenas de vehículos diariamente, aliviando levemente un corredor que sufre retenciones kilométricas ante la pasividad de las inversiones estatales en carreteras y ferrocarril.
Un problema de escala
El desafío es mayúsculo. Los datos que maneja la dirección del parque indican que cerca del 40% de la plantilla proviene de fuera de Málaga capital, principalmente de municipios de la Costa del Sol y del Valle del Guadalhorce, zonas donde la dependencia del vehículo privado es casi total debido a la ineficacia del transporte interurbano actual.
El director general del parque, Felipe Romera, ya ha advertido en numerosas ocasiones que el objetivo de alcanzar los 50.000 empleados en el futuro será inviable sin una revolución en la movilidad. Mientras llegan los grandes proyectos de infraestructuras, la tecnología local intenta poner parches de eficiencia.
Los accesos a la tecnópolis soportan una intensidad diaria superior a los 25.000 vehículos, concentrando el atasco en la primera hora de la mañana
La hoja de ruta de la aplicación contempla futuras integraciones con puntos de recarga de vehículos eléctricos y conexiones con el transporte público, además de un sistema de incentivos.
De momento, el «BlaBlaCar» del PTA funciona y crece, demostrando que el tejido empresarial y los trabajadores van un paso por delante de la planificación de infraestructuras del Gobierno central.
