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Sunday, August 16, 2026

Bukele presume de "1.000 días sin homicidios" en El Salvador desde que asumió el poder en 2019

El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, anunció con orgullo que su país ha alcanzado la marca de 1.000 días sin homicidios desde su llegada al poder en 2019. El dato, presentado como un logro histórico en materia de seguridad, se enmarca en su controvertida estrategia de mano dura contra las pandillas, que ha transformado radicalmente la realidad social y política salvadoreña en los últimos años.

Un país marcado por la violencia

Durante décadas, El Salvador fue considerado uno de los países más violentos del mundo, con tasas de homicidios que superaban los 100 por cada 100.000 habitantes en algunos años de la década pasada. Las maras —particularmente la MS-13 y Barrio 18— dominaron amplios territorios urbanos y rurales, imponiendo extorsiones, control territorial y asesinatos sistemáticos. Esta situación generó un clima de miedo permanente y limitó el desarrollo económico y social del país.

Frente a ese panorama, la promesa de Bukele de “recuperar la paz” fue una de las banderas principales de su campaña electoral en 2019. Desde entonces, su gobierno ha implementado políticas inéditas en la región, que combinan medidas tecnológicas, presencia militarizada y la construcción de una narrativa de “guerra contra las pandillas”.

El régimen de excepción y la estrategia de seguridad

El hito de los 1.000 días sin homicidios se explica, en buena medida, por la entrada en vigor del régimen de excepción en marzo de 2022, tras una ola de asesinatos atribuida a las pandillas. Bajo este marco legal, el gobierno suspendió garantías constitucionales como el derecho a la defensa, la presunción de inocencia y la libertad de asociación.

Más de 85.000 personas han sido detenidas en estos tres años, acusadas de pertenecer o colaborar con estructuras criminales. Al mismo tiempo, se construyó el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), una megacárcel diseñada para albergar a decenas de miles de reclusos en condiciones de máxima seguridad.

Si bien el Ejecutivo afirma que estas medidas han devuelto la tranquilidad a las comunidades, organismos internacionales y organizaciones de derechos humanos han denunciado abusos sistemáticos, detenciones arbitrarias, muertes bajo custodia y falta de debido proceso.

Popularidad y cuestionamientos

Pese a las críticas, la estrategia de Bukele goza de una popularidad sin precedentes. Encuestas nacionales señalan que más del 80% de los salvadoreños aprueban su gestión, en gran parte porque perciben un cambio tangible en la seguridad de las calles. Comerciantes, transportistas y vecinos en barrios antes dominados por las maras afirman que ahora pueden vivir y trabajar sin el temor constante a la violencia y la extorsión.

No obstante, analistas advierten que este éxito podría tener un costo elevado para la institucionalidad democrática. La concentración de poder en el Ejecutivo, la cooptación de la Asamblea Legislativa y el debilitamiento del sistema judicial generan dudas sobre el respeto a la separación de poderes y el futuro del Estado de derecho en El Salvador.

Un modelo exportable

El “modelo Bukele” ha despertado interés en otros países de América Latina, donde la inseguridad sigue siendo uno de los principales problemas sociales. Gobiernos y candidatos en naciones como Honduras, Ecuador o República Dominicana observan con atención la combinación de control militar y discurso populista como una posible receta para enfrentar sus propias crisis de violencia.

Sin embargo, expertos advierten que replicar este enfoque sin atender las raíces socioeconómicas de la criminalidad podría generar soluciones superficiales y agravar tensiones en el largo plazo.

Conclusión

El anuncio de Bukele sobre los 1.000 días sin homicidios representa un logro innegable en términos de reducción de la violencia letal, pero plantea un debate complejo: ¿se puede consolidar la paz sacrificando derechos fundamentales y debilitando las instituciones democráticas? El Salvador parece haber ganado una batalla crucial contra las pandillas, pero el verdadero reto será demostrar que esta victoria puede sostenerse sin comprometer el futuro democrático del país.

Populares

Ángel Martínez está saturado de casos

Los abogados del comunicador Ángel Martínez dijeron este miércoles que su defendido es "víctima" de una "persecución judicial", tras enfrentar varias demandas que lo mantienen bajo distintas medidas de coerción desde el pasado 26 de mayo y otras que están pendientes de conocimiento en los tribunales. 

Carlos Mesa y Hamilton Brito manifestaron el compromiso de Martínez de acudir a todas las citaciones judiciales, pero advirtieron que "se está orquestando un plan" para llevarlo a audiencias distintas por casos que, aseguran, guardan relación entre sí.

Se refirieron específicamente a dos procesos legales: uno vinculado a la ministra de Interior y Policía, Faride Raful, y otro al ciudadano Germán Saldaña. Según explicaron, ambas audiencias han sido fijadas para la misma fecha y hora, lo que imposibilita la presencia del acusado en uno de los tribunales.

Ante esta situación, hicieron un llamado al director de Persecución del Ministerio Público, Wilson Camacho, para que intervenga y se corrija lo que califican como un “entuerto jurídico”.

Expandir imagenhttps://resources.diariolibre.com/images/2025/07/02/a852a4f7-01ce-4e62-a022-0953b78be96c-69ed486b.jpg
Infografía
El comunicador Ángel Martínez junto a uno de sus abogados. (DIARIO LIBRE/LUDUIS TAPIA)

Piden casos sean conocidos por un solo juez

Los abogados solicitaron además que los casos sean conocidos por un solo juez y no en jurisdicciones distintas, ya que, afirman, existe "una intención de forzar un arresto" contra Martínez, quien actualmente cumple medidas de coerción que incluyen impedimento de salida del país y el uso de grillete electrónico por acusaciones de difamación. Martínez también fue demandado por supuesta extorsión. 

El pasado lunes el juez Deiby Antonio Timoteo del Séptimo Juzgado de la Instrucción del Distrito Nacional impuso una garantía económica de tres millones de pesos bajo contrato, así como impedimento de salida del país, contra Martínez, por la querella por difamación presentada en su contra por la exviceministra de Medio Ambiente, Milagros De Camps Germán.

En junio, un juez de Santiago impuso medidas de coerción contra Martínez, acusado de extorsión, difamación e injuria en perjuicio del empresario Arnulfo Gutiérrez.

Para este jueves, la jueza Yanibet Rivas, del Sexto Juzgado de Instrucción del Distrito Nacional, conocerá la querella de Raful, ministra de Interior y Policía, que demandó a Ángel Martínez por difamación e injuria